lunes, 13 de diciembre de 2010

Alimentan al mundo, enriquecen al mundo


El pasado 06/12/2010 un periódico de tirada nacional publicó un artículo en el que,  según un informe del Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura (IFAD) -organismo de la ONU-, se calcula que para alimentar a una población mundial de algo más de 9.000 millones de personas en 2050 será necesario duplicar la producción agrícola de los países en desarrollo. Si el lector repara en el escrito y tiene la oportunidad de leerlo atentamente podrá observar que entre otras cosas se sigue reconociendo  a la población rural como pobre, las economías tradicionales como atrasadas e improductivas y las causas de la pobreza se identifican con la falta de desarrollo en las áreas rurales. Aparentemente, podríamos mostrar cierto acuerdo, asentir y no asumir responsabilidades…pero, en un mundo donde la naturaleza y las personas hemos sido sustituidas por el desarrollo y la ciencia ("¿Por qué hemos de ver la ciencia moderna como un gran avance para la humanidad cuando se logró sólo a costa del deterioro de la condición social de la mayoría de la humanidad, mujeres y culturas no occidentales inclusive?”, Vandana Shiva), donde la economía no responde al abastecimiento de las necesidades básicas si no a la producción exponencial de bienes sin atender a las consecuencias propias de la explotación, donde está normalizada la idea de que un progreso occidental es posible y supone progreso para todos, donde dicho progreso es la continuación del proceso de colonización (de la destrucción de las economías naturales y la expropiación masiva de recursos), etc. Cabe reflexionar sobre ciertas cuestiones interesantes: ¿qué es la pobreza?, ¿qué es el desarrollo y cuáles son sus principales indicadores?, ¿qué otras posibles causas generan “pobreza” en el mundo rural?, etc., y lo más interesante de todo: ¿Quiénes han definido tales conceptos?.


Para incentivar la curiosidad de los interesados, cabe también plantearse: que el comercio liberalizado genera crecimiento mediante la destrucción del medio ambiente y de los modos de vida local y sostenible; que la economía internacional está controlada por las empresas del hemisferio Norte, que explotan cada vez más los recursos del Tercer Mundo para sus actividades internacionales; que las mayores compañías/multinacionales se disputan los recursos naturales que los/as “pobres” del Tercer Mundo necesitan para sobrevivir; que en los países, que el Banco Mundial (BM), el Fondo Mundial Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) considera “menos desarrollados” (los famosos PMD: Países Menos Desarrollados) el ajuste estructural y las medidas de liberalización comercial están empezando a ser la amenaza más grave para las vidas humanas; etc.

De nuevo, a modo de ayuda para el pensamiento crítico, procede citar literalmente a Vandana Shiva:

“En una época en la cual la cuarta parte de la población mundial corre peligro de morirse de hambre debido a la erosión del suelo, la falta de agua y la destrucción de la diversidad genética de los recursos vivientes, perseguir el espejismo del crecimiento infinito, difundiendo tecnologías que destruyen los recursos, se convierte en la principal fuente de genocidio.”

“…la demanda de recursos para abastecer las economías de mercado que dominan ciertas fuerzas mundiales hace disminuir cada vez más la base de recursos necesarios para la supervivencia. El consumo de materias primas para la economía industrial se determina pura y exclusivamente por las fuerzas del mercado y no por consideraciones de índole social o ecológica. En los hechos, hay menos agua, menos tierra fértil y menos riqueza genética como resultado del proceso de desarrollo”.





Camerún se encuentra en el Sur, en el continente Africano, entre esos países que ciertos organismos internacionales clasifican como “menos desarrollados” y, por tanto, es testigo de expolio de recursos que entraña el comercio globalizado y la corrupción.
 
En Camerún, las principales exportaciones agrícolas son el cacao, el café y la banana. De dichas exportaciones dependen 4 millones de cameruneses/as. Antes la producción y el comercio del cacao y el café pertenecían al estado pero es a partir de 1995 cuando diversas compañías extranjeras toman el control de estos productos. Con la exportación de bananas, Camerún tuvo acceso preferencial en la Unión Europea hasta que en el 2006, Estados Unidos, a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC), consiguió eliminar la facilidad de entrada al comercio internacional.

Camerún es con diferencia el principal exportador de productos agrícolas de la región centro-africana: el 45% de las exportaciones totales y el 75% de las exportaciones agrícolas de la CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria del África Central).
 
Camerún es el 5º productor de petróleo en África Sub-Sahariana. Por su parte, la madera es la segunda fuente de exportación después del petróleo, siendo muchas las compañías extranjeras las que compiten por el dominio de esta industria haciendo un uso no sostenible de los recursos y provocando la deforestación del bosque tropical (señalar únicamente que, según un artículo del grupo Combat-Monsanto, la mayor causa de deforestación actualmente es la expansión de las grandes plantaciones forestales para producir celulosa, las plantaciones de caña de azúcar y palma aceitera para agrocombustibles y la expansión de los monocultivos de soja para alimentar los animales criados en las grandes granjas).
 
En principio, Camerún es perfectamente capaz de alimentarse así mismo a través de los cultivos tradicionales como el plátano macho, maíz, patata dulce, cassava y mijo. Aun así, en los últimos años, corre el riesgo de perder sus cultivos tradicionales por el aumento de producción de piñas y aguacates para exportar a los países vecinos de la CEMAC (Comunidad Económica y Monetaria del África Central) y la creciente presencia de explotaciones de caña de azúcar y palma aceitera.

En Camerún la gente no se muere de hambre pero los hábitos nutricionales de la población están cambiando debido a la influencia (poder) y a las campañas publicitarias que las grandes multinacionales realizan. Nestle infecta el mercado con la leche en polvo, Maggi da sabor a todas las comidas (pescado, carne, arroz o espaguetis y diferentes platos tradicionales) y las marcas chinas y libanesas coinciden en que África es un receptor perfecto de todos aquellos productos que no tienen salida en Europa.
Productos que en el Norte Occidental son considerados básicos para una dieta sana y equilibrada resultan inaccesibles para la mayoría de la población ya que al ser importaciones se mantienen los mismos precios que en el hemisferio Norte. De este modo, 1 litro de leche cuesta alrededor de las 1.000 cfas (aproximadamente 1’50 euros), una porción de queso 3.000 cfas (unos 4’5 euros), 1 kilo de lentejas 3.500 cfa (casi 5 euros)…mientras que una cerveza de 0’66 cl son 500 FCFA (no llega a 1 euro), lo mismo que un paquete de tabaco (si comparamos los precios podemos entender los niveles de alcoholismo presentes en cada rincón del país).





Tener la oportunidad de cocinar junto a un/a camerunés/a puede resultar un intercambio cultural de lo más enriquecedor. Ponerse de acuerdo en hacer platos típicos de aquí y de allí acaba siendo un aprendizaje más allá de lo culinario. Si por ejemplo preparamos unas lentejas vegetarianas lo primero que el/la ayudante de cocina nos preguntará es:

-          ¿Qué son las lentejas?

Entonces después de explicarle que es una legumbre decidirá llamarlas “pequeñas judías o pequeñas semillas”. No podrá dar crédito a la cantidad de verduras y de agua que se utiliza. No se va a poder callar, cuando nos vea tirar la parte verde del puerro:

-          Aquí, en África, nada se tira.

Cuando se cambian los papeles y el/la pinche de cocina pasamos a ser nosotros/as todo resulta sorprendente. Desde ir al mercado y tener que negociar los precios hasta la manera de comer. Desde preparar el fuego hasta las cantidades de los ingredientes. Para hacer “cuscús con salsa gombó y carne” (plato típico camerunés) no se necesitan muchos ingredientes (agua, tomate, cebolla, gombó -verdura verde- , carne, harina de maíz y la correspondiente pastilla de Maggi) pero sí mucha fuerza para machacar el maíz y convertir el grano en harina. El número de trozos de carne depende de la cantidad de comensales (un trozo de carne por persona). Finalmente, una vez mezclada la harina con el agua, obtenemos una masa blanca muy consistente, la cual dejaremos enferiar dentro de unas bolsas de plástico. Todo se aprovecha, se comparte, se come con las manos...suele ser la única comida del día para muchas familias (generalmente sin la carne ya que es demasiado cara y resulta una manjar accesible a unos pocos).




«Lo que hay en el mundo basta para satisfacer las necesidades de todos pero no la codicia de algunos» (Mahatma Gandhi)

2 comentarios:

  1. Ana que interesante meterse a lo más profundo de la cultura y agradecer todo lo que tenemos.

    Cuando somos conscientes que mundo hay hambre y que mucha gente no tiene lo indispensable para vivir, esto creo que nos puede mover a vivir la comunion de bienes, que significa el saber compartir lo que tengo ya que soy solo administrador de los bienes y vivir sin apego a éstos, promoviendo la cultura de la solidaridad y la justicia, para que los bienes puedan llegar a todos los seres humanos.

    Gracias Ana porque a través de tí conocemos a nuestros hermanos camerunenses.
    Muy interesante todo los que compartes ojala esto nos lleve a la acción. "ya que hay más alegría en dar que en recibir" (Hch 20,35)
    Saludos y un abrazo fuerte.
    Con cariño: Jaime

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  2. Gracias Ana por introducirnos en esa cocina, gracias por hacer, por darme envidia, por ahogarme con mi propio intestino delgado: Aquí, en Europa, todo se tira.
    Muchisimos besos y estranguladores abrazos.
    Sigue así!

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